Bienvenida la primavera, bienvenidos los cambios.

Bienvenida la primavera, bienvenidos los cambios.

El cambio no es algo que debamos temer. Al contrario, es algo a lo que deberíamos dar la bienvenida. Sin cambio, nada en este mundo crecería ni florecería, y nadie en este mundo evolucionaría para convertirse en la persona que está destinada a ser.
B.K.S. IYENGAR

Los cambios, aunque sean para bien y por propia decisión, suelen traer consigo dificultades, incertidumbre y miedos. No obstante nos despiertan, nos mueven y nos ilusionan.

En esta época de cambios tengo la fortuna de estar rodeada de personas que me apoyan de corazón y que comparten mis ilusiones.

Esta primavera ha venido cargada de nuevas energías que me llevan a cambiar de espacio después de más de cuatro años formando equipo con grandes profesionales de ámbitos diversos dentro de la Asociación Maternal y de Crianza Espacio Vida.

A partir del 30 de Abril, me encontrarán en Las Palmas de Gran Canaria en la zona del parque de Santa Catalina, calle Eduardo Benot 1, 002, en el Centro de Terapias Mente y Cuerpo con Carolina Romero, una persona a la que tengo especial cariño. Además he querido ampliar mi zona e irme un poco más lejos a una parte de la isla que me encanta que es Teror (Move Feet, C/ San Juan Bosco 6).

En primavera celebramos el despertar de la naturaleza, el crecimiento y la revitalización. Esta época invita al florecimiento y a la renovación. Tadasana significa ‘la postura de la montaña’ y como su nombre inspira, su práctica ayuda a desarrollar la firmeza y la estabilidad tanto a nivel físico como psíquico. Es la base de todas las posturas de yoga. Cultiva, entre otras cosas, la capacidad para centrarnos, la concentración, el equilibrio y la confianza.

Si observamos cuidadosamente la distribución uniforme del peso en las cuatro esquinas del pie, el apoyo firme en la tierra y la correcta alineación, podemos crecer con estabilidad y fuerza. Al igual que las plantas, la salud de la raíz es vital. Un alineamiento correcto y una base firme tienen a su vez un efecto en la vista.

Cuando contemplamos la calma, la estabilidad y la profundidad en la mirada, se fortalece la vista y se promueve una visión más clara de donde estamos y hacia donde queremos ir.

Esa sensación de energía nueva que trae la primavera nos hace sentir la necesidad de limpiar no solo los armarios y roperos sino nuestra mente y nuestro cuerpo.

Si llevamos una vida sana y gozamos de buena salud, nuestro organismo está perfectamente capacitado para depurarse. Sin embargo, situaciones de estrés, falta de ejercicio, una alimentación inadecuada y otros factores merman la capacidad natural de nuestro cuerpo para desintoxicarse.

La acumulación de toxinas produce falta de energía, problemas de concentración, mala digestión y contribuye al desarrollo de enfermedades. Una práctica adecuada de yoga facilita y ayuda a restaurar la capacidad natural de desintoxicación de nuestro organismo a través del efecto masaje de nuestros órganos internos.

Por poner un ejemplo, las torsiones tienen un efecto muy similar al de escurrir una esponja o retorcer un trapo. Al realizar la torsión, se produce el estiramiento de una parte y la compresión de otra y así se va alternando.

Los órganos se comprimen ayudando a eliminar en profundidad las sustancias de deshecho acumuladas en los tejidos, para seguidamente empaparse con la sangre limpia y las sustancias nutritivas renovadas.

Este masaje estimula nuestro estómago, páncreas, bazo, vesícula biliar, hígado, riñones y glándulas suprarrenales, mejorando su funcionamiento y facilitando la digestión, absorción y eliminación.

La acción de torsión estimula el flujo sanguíneo permitiendo que los nutrientes lleguen a todas las células acelerando el flujo de la linfa y facilitando así la eliminación de toxinas de la sangre y la regeneración celular. El resultado es una primavera para nuestras células.

“El yoga no cambia la forma en la que vemos las cosas, transforma a la persona que ve.”
B.K.S. IYENGAR, Luz sobre la vida