Cuando la vida no te sonríe, practica yoga para sonreírle a la vida

Cuando la vida no te sonríe, practica yoga para sonreírle a la vida

Cuando la vida no te sonríe, practica yoga para sonreírle a la vida

“A aquel que está deprimido, abatido, próximo al derrumbe mental, el yoga le eleva el espíritu.” B.K.S. Iyengar

No podemos mantener bajo control lo que ocurre a nuestro alrededor, pero si podemos tomar las riendas de nuestra actitud y respuesta ante aquello que ocurre. Hace poco una alumna me comentó feliz después de clase que por fin había sentido que su brazo era suyo porque habitualmente al prestar atención a la acción de las piernas, el brazo estaba allí como si no le perteneciera. La práctica del yoga no solo nos ayuda a que nuestro brazo siga siendo nuestro independientemente de lo que pase con las piernas, sintiéndonos una unidad con nuestros dos brazos, dos piernas y el resto de las piezas que nos conforman. Practicando yoga aprendemos a ser dueños de nuestros pensamientos, emociones y acciones. Además nos ayuda a que tanto los pensamientos como las emociones y nuestras acciones estén integradas entre sí y tengan verdaderamente algo que ver con el momento presente. A veces las circunstancias no nos gustan y no queremos vivirlas así que aunque a nuestro cuerpo no le quede otro remedio que estar ahí, nuestra mente decide evadirse. Pensamos que así tenemos nuestras emociones bajo control. Otras veces huye nuestro cuerpo de esas circunstancias y sin embargo la mente se nos queda allí atrás sumida en un malestar desubicado. Da igual donde nos encontremos físicamente por muy hermoso e idílico que sea ese lugar. En ocasiones nos engañamos pensando que actuamos de acuerdo a lo que nos está pasando en ese momento y sin embargo, nuestros pensamientos y emociones están lejos del presente, y posiblemente no tengamos ni la más remota idea de donde están.

“Hay un concepto básico en el yoga, y es que le permite a uno ser dueño de las circunstancias, en vez de su esclavo.” B.K.S. Iyengar

“Alineación es iluminación.” B.K.S. Iyengar

¿Por qué prestamos tanta atención a la alineación en la práctica del yoga? Existen varias razones y una muy importante es la claridad. Alineación es orden. Cuando hay orden podemos encontrar lo que necesitamos mucho más fácilmente. En un armario desordenado nos podemos volver locos buscando, encontramos todo menos aquello que nos hace falta y resulta agotador. Es muy posible que no sepamos lo que buscamos porque en medio de ese caos no vemos lo que tenemos. El orden y la alineación nos aportan claridad, estabilidad, calma y nos ayudan a encontrar nuestro centro, a tomar conciencia de él y a no perderlo.

Cuando parece que el suelo se nos rompe, cuando sentimos que nos derrumbamos, pensemos en Tadasana (la postura de la montaña) sentir las cuatro esquinas de cada planta del pie, afirmar por igual en la tierra esas ocho esquinas, enraizarnos, tomar tierra y desde ahí colocarnos pieza a pieza, a derecha y a izquierda, por delante y por detrás, ajustar y reajustar sin dejar de sentir esas raíces para desde ahí elevarnos, expandirnos y movernos con plena conciencia de cada pisada. Partiendo de esa base sólida podemos movernos en todas las direcciones, enroscarnos, retorcernos y ponernos cabeza abajo manteniendo el equilibrio, con amplitud de espacio para respirar, para pensar y sentir con claridad, plenamente conscientes y plenamente presentes.

“El yoga tiene como objetivo lograr plena conciencia en cualquier cosa que se haga.” B.K.S. Iyengar

¡Feliz práctica!