Yoga para la mujer

Ese afán por superarnos y triunfar en todos los ámbitos de nuestras vidas conlleva una carga de responsabilidad y presión no fáciles de digerir. No paramos de luchar por ser superhijas, superamigas, supernovias, superesposas, supermadres, superprofesionales.

Ya sea en la vida privada, como en la vida profesional queremos dar lo mejor de nosotras. Más y más debemos contribuir con una parte igual o mayor a mantener una familia o en muchos casos nos vemos obligadas a mantenerla nosotras solas.

Por si fuera poco nos vemos constantemente bombardeadas por unos prototipos de belleza inalcanzables que nos afanamos por perseguir. Pretendemos mantenernos jóvenes y estar siempre bellas. Kalidasa, poeta y dramaturgo hindú del siglo V, describió entonces a la mujer como la chispa de la vida en la familia.

Todas queremos ser esa chispa, ahora no solo en la familia sino fuera de ella y así nos vamos dejando la vida en el propósito. Esta lucha por superarnos y compaginar todos estos papeles nos desgasta física, mental, emocional y espiritualmente.

Necesitamos una herramienta eficaz que nos ayude a cuidar nuestra salud y mantener el sosiego y la armonía que nos permita soportar el constante estrés y las tensiones que queramos o no, forman parte esencial de nuestras vidas. La práctica regular del yoga puede ser esa herramienta. Debe ser una práctica consciente, teniendo en cuenta nuestro estado, respetando nuestros ciclos menstruales, tomando consciencia de la etapa que vivimos (adolescencia, embarazo, posparto, menopausia, tercera edad). Se trata de una disciplina de auto conocimiento.

A través de ese trabajo de auto conocimiento encontramos nuestro propio potencial físico, mental y espiritual y aprendemos a hacerlo resurgir a la superficie y utilizarlo de la forma más apropiada. Si es cierto que hombres y mujeres debemos tener los mismos derechos, no podemos ignorar diferencias básicas. Es importante entender como funcionamos, respetar aquello que nos hace ser mujer y adaptar nuestra práctica para mantener y potenciar nuestra salud y bienestar.

Las etapas y los cambios Como mujeres estamos sometidas a importantes cambios internos en las diferentes etapas de nuestras vidas desde la transición de niña a mujer a la maternidad y desde la menopausia a la tercera edad. Cada transición nos obliga no solo a afrontar visibles cambios en nuestros cuerpos y sufrir molestias y dolores, sino también a replantearnos la vida. Estos cambios afectan en mayor o menor medida nuestra salud física, mental y emocional. El yoga puede convertirse en una auténtica bendición a la hora de afrontar estos cambios.